Según el estudio "El año en que Argentina hizo dieta", del director de cine publicitario y guionista argentino Miguel Krebs, el período 1949-1952 estuvo marcado por los estragos causados por la sequía, lo que puso en peligro el abastecimiento interno de grano y sembró dudas sobre la capacidad del país para cumplir compromisos con el exterior y lograr así mantener el intercambio de grano por productos necesarios para la industria local.
Ante tal situación, el gobierno peronista elaboró el "Plan Económico de Austeridad", al que se dio difusión por los medios, que básicamente consistían en diarios, revistas y radio; las emisoras de televisión aún no habían cumplido el año de vida a la fecha de publicación del aviso.
Una de las consecuencias del plan de austeridad fue el racionamiento de combustible, limitado a 30 litros semanales por automóvil (que por aquellas épocas no destacaban por la economía de consumo), y la modificación de los horarios del comercio y las escuelas para ahorrar energía eléctrica.
Dado el hecho de que el Plan Económico de Austeridad contemplaba que a la población correspondía el 25% del ahorro, no llama la atención que algunos anunciantes se subieran al carro del "esfuerzo patriótico"; como señaló Jesús Pastor Martín, Doctor en Filología Hispánica por la Universidad Autónoma de Madrid y Profesor Asociado de la Facultad de Ciencias Sociales, Jurídicas y de la Comunicación de la Universidad de Valladolid, en su trabajo "Segovia, 1936-1937. La publicidad en los tiempos de la Guerra Civil":
"La versatilidad de la publicidad es tan grande, que siempre cabe esperar algo, a condición de que, transformando el conocido refrán, el hábito se amolde al monje".
Selecciones del Reader`s Digest, noviembre de 1952.


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